Si tienes un negocio en España seguramente has oído hablar de dos obligaciones nuevas casi al mismo tiempo: Verifactu y la factura electrónica obligatoria entre empresas. Se mencionan juntas tan a menudo que mucha gente acaba pensando que son la misma cosa. No lo son, y confundirlas puede hacer que te prepares para lo que no toca.
En este artículo nos centramos solo en la factura electrónica obligatoria B2B: qué es, a quién afecta, qué plazos hay previstos y qué decisiones tendrás que tomar si vendes a otras empresas o autónomos.
Factura electrónica B2B vs. Verifactu: no es lo mismo
Son dos normas distintas que resuelven problemas distintos:
Dicho de otra forma: Verifactu te dice cómo tiene que ser el programa que usas; la factura electrónica obligatoria te dice cómo tiene que viajar la factura hasta tu cliente. Puedes tener que cumplir las dos, cada una con su calendario y sus requisitos propios.
¿A quién afecta y cuándo?
Esta obligación nace de la Ley Crea y Crece y de su desarrollo reglamentario, con un calendario que se aplica de forma escalonada según el tamaño de la empresa. A grandes rasgos, lo que se ha ido anunciando es:
Las fechas concretas han ido moviéndose a medida que se publicaba la normativa de desarrollo, así que lo más prudente es no fijarse una fecha exacta de memoria y comprobar el calendario vigente en el BOE o con tu asesoría cuando se acerque el momento de actuar. Lo que sí puedes dar por hecho es que llega por fases y que cuanto más grande sea tu empresa, antes te tocará.
Qué cambia realmente para tu empresa
Si hoy ya emites facturas en PDF o en papel a tus clientes empresa, estos son los cambios de fondo:
Si ya usas un ERP o un programa a medida
Aquí está la buena noticia y la mala. La mala: si tu facturación depende de hojas de cálculo, plantillas de Word o un programa muy antiguo sin capacidad de ampliarse, probablemente necesites un cambio de herramienta, no solo un parche.
La buena: si tienes un ERP, un programa de gestión o un software a medida, lo normal es que se pueda adaptar para generar el formato correcto, conectarse al canal que corresponda y guardar los acuses de recibo, sin tener que cambiar de sistema entero. La clave está en si quien te ha hecho (o te mantiene) ese software puede meterle mano con agilidad cuando el calendario definitivo esté claro, en vez de depender de un proveedor genérico que tarde meses en mover una ficha.
Checklist para prepararte sin agobios
Nuestra recomendación
No hace falta salir corriendo a comprar un software nuevo en cuanto se habla de esto. Lo que sí conviene es entender bien qué te va a tocar cambiar y empezar a hablarlo con quien te lleva la facturación con tiempo de sobra, para no acabar adaptándolo todo en las últimas semanas antes de que entre en vigor tu plazo.
En FastIA trabajamos con software a medida con precio cerrado desde el primer día, sin cuotas mensuales y con el código siendo siempre tuyo. Si tienes un programa de facturación propio y quieres saber qué implicaría adaptarlo a esta normativa (o a Verifactu, que es otra historia distinta), pide presupuesto sin compromiso y hablamos directamente con quien lo va a programar.